Hola,

Hace mucho, mucho tiempo... aunque quizás no sea la mejor manera de empezar esta historia... como decía, hace mucho tiempo, mi hermano me regaló un CD de uno de mis músicos favoritos: Mark Knopfler. Este disco, titulado Screenplaying, es una pequeña joya que, como su nombre indica, recoge piezas de varias bandas sonoras compuestas por este veterano escocés. Las películas no son muy conocidas, salvo quizás La princesa prometida, pero muchas de las melodías sí que son conocidas, y además dos de las películas han salido de novelas (ya conté por aquí por qué me dio por buscar Cal). De hecho, Canal+, al comienzo de su existencia, cuando iba a hacer una pausa publicitaria (siempre que emitían en abierto) para anunciar alguna película o programa, empleaba una de estas melodías instrumentales. Esa música, de violines y violas, se titula A love idea, y pertenece a la banda sonora de la película Last exit to Brooklyn (Última salida para Brooklyn, en castizo). Así que me puse a buscar esa película, más por curiosidad que por otra cosa... pero en aquella época internet era un lento lujo que se podían permitir pocos, y los videoclubs... bueno, digamos que tenían cuatro cosillas. Me resigné a no ver nunca esta película, aunque mirando las hojas interiores del libreto del CD, me fijé en que se decía que el guión había sido adaptado de una novela de un tal Hubert Selby Jr..

Tengo que confesar que jamás había oído hablar de Hubert Selby Jr., ni de ninguna de sus novelas; pero pensé que perdía poco buscando el libro. Y un par de años después, cuando reabrieron la biblioteca municipal del barrio tras su traslado, me puse a buscar la novela. Nadie se sorprendió más que yo misma cuando vi que estaba allí, en un estante. Al leer la contraportada, descubrí que la novela (publicada en 1.964) había sido censurada en el Reino Unido por obscenidad; el autor fue llevado a juicio, y posteriormente absuelto, en un proceso en el que testificaron a favor de Selby personajes del mundo literario, como por ejemplo Anthony Burgess, autor de La naranja mecánica. Una de ambientes sórdidos, pensé. Y vaya si lo son: seis historias breves, en las que se retrata a personajes que sobreviven a su manera en un ambiente donde domina la violencia, y donde jamás ha tenido cabida el amor: matones, prostitutas, maltratadores, drogadictos, travestis... todas las historias se relacionan entre sí por su ubicación (Brooklyn en los primeros años de la quinta década del siglo XX, con la Segunda Guerra Mundial aún no terminada, en medio de una huelga que afecta a casi todo el barrio), y por la existencia de algún tipo de vínculo entre alguno de los personajes. También hay otra relación entre los cuentos: en todos se hace patente, de manera muy explícita y cruda (especialmente en las escenas de violencia y sexo, muy numerosas y, en ocasiones, redactadas en letras mayúsculas), la ausencia de todo tipo de afecto, y se introduce la violencia como una constante en la vida de cada uno de los personajes; en definitiva, se podría decir que Hubert Selby Jr. reflexiona acerca de lo que la falta de amor nos hace a los humanos, llegando a la conclusión de que nos convierte en bestias.

Hace poco encontré la película en el eMule; eso sí, en inglés y sin subtitular. No es tan cruda como la novela, y parece depositar algo más de fe en el ser humano de lo que hace Selby (de hecho, creo que Selby no tenía ninguna fe en la humanidad, aunque después de leer su biografía tampoco me extraña tanto)... pero aun así es muy explícita. Llama sobre todo la atención la actuación de Jennifer Jason Leigh en el papel de Tralala, la jovencísima (recién salida de la adolescencia) prostituta.

En fin, yo recomiendo tanto la novela como la película; de vez en cuando me gusta toparme con cosas un tanto sórdidas. Supongo que la decadencia ajena hace que me sienta mejor conmigo misma. Qué zorra que estoy hecha, ¿no? xD

Un besote

PD: No recuerdo de dónde saqué el cartel de la película en español; me lo bajé hace ya mucho tiempo, y no guardé la procedencia. Por esta vez, si hacéis click en la imagen, no pasará nada.